Salenko: pichichi del Mundial 94

Cualquier delantero sueña con ser el máximo goleador de un Mundial de Fútbol. Lo curioso es que algunas veces esa honra se la lleva un semidesconocido, un jugador que tiene su carrera iluminada durante el corto período de la más importante competición de fútbol, y no es raro que vuelva al ostracismo. Pero su nombre quedará eternizado y siempre será recordado en el momento de relembrar los mundiales pasados.

No hay duda de que el Mundial 94 de los Estados Unidos tiene un dueño. Y su nombre es Romário. Sin embargo, el líder de la tabla de goleadores no fue el "baixinho", que marcó cinco goles. Terminaron la competición como máximos artilleros el búlgaro Hristo Stoichkov y el ruso Oleg Salenko, ambos con seis tantos.

Mientras que el primero puede presumir de haber sido uno de los principales nombres de la historia del fútbol búlgaro, Salenko ni siquiera consiguió firmarse como un jugador relevante para su país.

Aún es más importante decir que la carrera de Salenko fue marcada por un único partido, apenas un "amistoso" en pleno Mundial 94. En el día 28 de junio de 1994, Rusia y Camerún entraron en el campo del estadio de San Francisco ya sin cualquier posibilidad de clasificación para los octavos de final. Incluso hay quien dice que los cameruneses jugaron el partido mermados mentalmente, no por la derrota por la derrota por 3 a0 ante Brasil en el partido anterior, sino por la fiesta prolongada de la madrugada anterior que precedió el último partido de los africanos en aquel Mundial.

Los europeos, aparentemente más sobrios, no tuvieron mucha dificultad para construir el marcador de 6 a 1. Los cinco goles de Salenko en aquel partido, sumados al que había marcado en la derrota para Suecia, garantizaron el trofeo de máximo goleador para el delantero ruso, incluso con su selección no pasando de la fase de grupos. Además de ser uno de los goleadores del Mundial, el ruso estableció el récord de mayor número de goles marcados por un jugador en un mismo partido del torneo. Sí que era su día de suerte.

Nada antes, nada después

Si no fuera aquel partido, sería difícil alguien recordar a Oleg Salenko. Quitando el Mundial 94, el limitado delantero disputó apenas cinco partidos por Rusia marcando solamente un gol. Un dato curioso es que llegó a hacer un partido por la selección de Ucrania también.

Nacido en Leningrado (actual San Petersburgo), Salenko empezó su carrera como profesional en el Zenit Leningrad, a los 17 años. Tres años más tarde, en 1989, estaba en Ucrania, defendiendo el Dinamo de Kiev, donde vivió su mejor momento. Fueron 48 goles en tres temporadas con el equipo amarillo y azul.

De 1992 a 1994 estuvo en el humilde Logroñés, de España. Después de llamar la atención de clubes mayores por su participación en el Mundial 94 fue traspasado al Valencia, donde sólo estuvo una temporada y no dejó huella en el club.

A partir de entonces peregrinó por clubes como el Glasgow Rangers escocés, el Istanbulspor turco, el Córdoba español y se despidió en el Pogon Szczecin, escondido en el fútbol polaco. Diversas lesiones de rodilla lo forzaron a colgar las botas más temprano de lo que esperaba, a los 32 años.

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