Eusébio

Bauer, el gran defensa brasileño de los años 50, le vio jugar durante una visita a Mozambique e inmediatamente se puso en contacto con su amigo Bela Guttman, el entonces entrenador del Benfica. Bauer había descubierto al mozambiqueño Eusébio da Silva Ferreira.

Inmediatamente se dio cuenta del potencial de aquel joven y supo convencer a Guttman de que aquel muchacho era un fenómeno. El Benfica inició las gestiones y en pocos días aquel joven genio de diecisiete años que pertenecía al Sporting Club de Lourenço Marques, estampaba su firma en un contrato. Los problemas surgieron casi inmediatamente.

El Sporting de Lisboa, el mayor rival del Benfica, tenía un acuerdo con el Lourenço Marques que le daba opción sobre sus jugadores. El Benfica, conocedor de la situación, llevó a Eusébio a Portugal, donde lo mantuvo escondido mientras amainaba la tormenta deportiva que se produjo cuando el Sporting descubrió que le habían quitado a su estrella.

Todo aquello por un joven de 17 años. Pero el Benfica sabía que había encontrado oro puro. El Benfica acababa de ganar la Copa de Europa en ese mismo año ante el F. C. Barcelona (1961) y la llegada de Eusébio convirtió al equipo en el mejor de Europa.

Ese año tuvo que demostrarlo en la final de la Copa de Europa de 1962 ante el Real Madrid de Di Stéfano, que ya había ganado cinco Copas de Europa. En aquel partido, una de las mejores finales de la historia de la Copa de Europa, el Benfica ganó al Madrid por 5-3 con dos goles de Eusébio.

Gracias a aquel partido su nombre dio la vuelta al mundo y Eusébio se convirtió en una de las mayores estrellas del fútbol. Se le comparaba con Pelé, lo que da una idea de su calidad, pero se trataba de un jugador diferente.

Eusebio era técnicamente perfecto y a diferencia de Pelé, físicamente era un toro. Su potencia de disparo era enorme, de esas que deja boquiabiertos a los espectadores, completamente ambidiestro y tremendamente ágil, Eusébio era un depredador del área. A lo largo de su carrera en el Benfica conseguiría 46 goles en Europa, sólo Di Stéfano marcó más que él (49).

Como todos los grandes jugadores, Eusébio tuvo su cita con la afición mundial. En su caso fue en el Mundial de Inglaterra de 1966. Portugal eliminó a Checoslovaquia, subcampeones del mundo en Chile, y más tarde a Bulgaria y Hungría, dos potencias mundiales en aquella época.

A continuación llegó el Brasil de Pelé, vigente campeón del mundo. Portugal dejó fuera a Pelé primero y a Brasil después gracias a los goles de Eusebio y a la criminal defensa de Portugal. El siguiente partido convirtió a Eusébio en una leyenda. Portugal perdía con Corea del Norte por 3 a 0. El partido acabó 5-3 para Portugal gracias a cuatro goles de Eusebio. Portugal caería en semifinales ante los futuros campeones, pero conquistó el tercer puesto, la mejor clasificación en la historia del país lusitano. Además se llevaría la Bota de Oro como máximo goleador con 9 goles del Mundial del 66.

La pantera negra estaba en la cumbre de su carrera y en la cúspide de su fama. De los 15 años que pasó en el Benfica portugués sólo en dos ocasiones el club no ganó un título. En total, fueron 13 Ligas Portuguesas, 5 Copas y 1 Copa de Europa, además de premios individuales como el Balón de Oro en 1965 como mejor jugador europeo del año, y más de 1.000 goles en toda su carrera.

Bauer tenía razón. Todos aquellos problemas merecieron la pena.
Fuente: Univision


Lo mejor de Eusébio

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