Amadeo Carrizo

Amadeo Carrizo ha sido uno de los mejores porteros de la historia, un adelantado a su tiempo, precursor de una nueva forma de actuar bajo los palos. Fue el primero que se acostumbró a salir del arco y jugar la pelota con los pies, como si de un futbolista más se tratase. Especialista en el mano a mano, utilizó antes que nadie el saque de portería para iniciar los ataques y fue uno de los pioneros en la utilización de guantes.

En alguna ocasión se permitió regatear a un rival, como en 1954 en un clásico ante Boca. Carrizo salió del área para recuperar un balón y antes de cederlo a un compañero encaró a Borrello, una de las estrellas de los xeneizes, y lo regateó ante el delirio de los seguidores de River y el estupor de los aficionados contrarios. Por todo eso y por mucho más, Amadeo es considerado el mejor portero sudamericano del siglo XX. Un guardameta que se reinventó un puesto y se adelantó al futuro. “Un Maestro sin época”, como le definió El Gráfico.

Se inició con diez años en El Fortín, un pequeño equipo de su Rufino natal, para pasar posteriormente al Buenos Aires Pacífico. En estos dos conjuntos alternaba sus actuaciones como arquero y delantero, hasta que se convenció de que su futuro estaba en la portería. Su vida cambió cuando Héctor Berra, un antiguo atleta que participó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles del 32, envió una carta a Carlos Peucelle, por entonces técnico de las inferiores de River, recomendándole a Carrizo. Así fue como llegó al club que marcó su carrera y en el que se mantuvo como portero titular del primer equipo durante más de 500 partidos.

En ese tiempo compartió vestuario con algunos de los mejores futbolistas argentinos de la historia, como Pipo Rossi y Di Stéfano o Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau, la famosa Máquina.

Seguidor de Independiente cuando era niño, su llegada a River le cambió y desde ese momento en su corazón sólo hubo sitio para los colores de este equipo. El debut con River le llegó con 19 años, precisamente contra Independiente. River se impuso ese día por 2-1 y Camilo Cerviño pasó a la historia por ser el autor del primer gol que encajó Carrizo como profesional.

Su hoja de servicios es tan extensa como brillante. Es el futbolista que más partidos ha vestido la camiseta franjirroja y el único portero que ha sido campeón en seis ocasiones, incluido el tricampeonato de los años 1955, 1956 y 1957. Dejó la entidad en 1968, con 42 años, y apuró sus dos últimas temporadas como profesional en Millonarios de Colombia. A su regreso a Argentina tuvo un efímero paso como técnico de Deportivo Armenio y posteriormente siguió vinculado al fútbol como relaciones públicas de una marca comercial y de River Plate.

Su carrera internacional no fue tan brillante, ya que por diversas circunstancias actuó en pocas ocasiones con la selección argentina y sólo participó en el Mundial de Suecia '58 y en la Copa América de 1964.
Fuente: Futblogging


1 comentario:

Anónimo dijo...

amadeo carrizo fue el mejor arquero de toda la historia del futbol mundial

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